• Lo compras hoy, lo recibes mañana

91 672 92 40

Carrito (0)

No tiene artículos en su carrito de compras.

No tiene artículos para comparar.

Tomando el sol: beneficios y algunas recomendaciones

Ha empezado el verano, y con él el sol, el calor y… esas ansiadas vacaciones con las que todos soñamos. No vamos a engañarnos.

Empieza la cuenta atrás, y lo llamamos “cuenta” porque literalmente contamos los días para irnos y olvidarnos un poquito de los problemas que nos aquejan en nuestro día a día.

Tanto si vamos a la playa a poner nuestra piel en remojo, como si vamos a la montaña a hacer un poquito de senderismo; haga sol o esté nublado, necesitamos proteger nuestra piel de los rayos solares.

En el caso de la playa (ese sitio por antonomasia ideal para tomar el sol), hay quienes clavan la sombrilla y de ahí no salen; pero también los hay que van a ponerse morenitos, que no todos los días del año podemos broncearnos. Sea como sea, en la playa el sol abrasa más rápido que en la ciudad, ya que:

  • Con nuestro cuerpo mojado de agua y sal, el efecto lupa hace que nuestra piel coja color (y depende de ti qué color coja) más rápidamente que en la ciudad.
  • El sol “rebota” en la arena y en el agua, haciendo que esos rayos solares alcancen nuestra piel desde distintos ángulos.

Siempre que tomemos las precauciones necesarias, broncearse no es malo. ¿Quieres conocer sus beneficios?


6 beneficios de tomar el sol

Aunque, en general, Muy Interesante nos cuenta, a grandes rasgos, cuáles son los principales beneficios de tomar el sol, nosotros hemos querido ir más allá. ¿Qué nos aporta tomar el sol?

  1. Refuerza nuestros huesos (y, por lo tanto, nuestros dientes). Esto tiene una explicación: los rayos solares contribuyen a producir vitamina D en nuestra piel. Y esta vitamina es, precisamente, la encargada de facilitar la absorción, por parte del intestino, del calcio y el fósforo que ingerimos diariamente. Tiene sentido, ¿no?
  2. Aumenta tus defensas de cara a los catarros y gripes del invierno: la luz solar es capaz de incrementar el número de glóbulos blancos, que son los que “defienden” nuestro sistema inmunitario.
  3. Controla nuestro colesterol. En realidad, es el verano el que controla nuestro colesterol. La luz solar se hace necesaria para la metabolización del colesterol. Y lo de que el verano equilibra nuestros niveles de colesterol tiene su razón de ser en que, en verano, apetece más comer frutas de temporada (y en esta temporada la fruta es más variada) y, en consecuencia, tomamos más fruta que el resto del año.
  4. Nos protege del cáncer de mama y del de colon: gracias a la generación de vitamina D que comentábamos líneas más arriba. Esta vitamina es ideal para protegernos de tumores como (también) el de ovario, próstata, linfoma, útero, etc.
  5. Nos ayuda a combatir la depresión: la explicación la encontramos en la sensación de bienestar tras habernos dado un baño de sol en un día espléndido (debemos contar con la existencia de personas a quienes diagnostican depresión cuando hace mal tiempo).
  6. Contribuye a la mejora de la calidad de nuestro sueño al producir la luz solar melatonina, que es la que se encarga de regular los ciclos del sueño. Dormimos menos horas, pero dormimos mejor (el día es más largo, tampoco apetece dormir más). Por no hablar de que un buen baño de sol nos termina de despertar, cual café bien cargado por las mañanas.

Tomar el sol también tiene sus desventajas, no debemos olvidar que:

  • Podemos llegar a quemarnos si no utilizamos un protector solar en condiciones.
  • Envejece más rápido nuestra piel (lo que comúnmente conocemos como “fotoenvejecimiento” se refiere al hecho de que nuestra piel pierda firmeza más rápidamente debido a una sobreexposición solar).
  • Corremos el riesgo de sufrir de cáncer de piel.
  • No podemos olvidarnos tampoco de que, si no utilizamos unas gafas de sol homologadas con certificado europeo, podemos acelerar la aparición de cataratas; se favorecen también las infecciones y se facilita la reaparición de herpes labiales.

La doctora Shora nos lo cuenta con más detalle en su blog de El País. Si quieres ampliar información aquí puedes encontrar más desventajas o prejuicios de tomar el sol de manera inconsciente.

Al final, el sol y la piel, dependiendo de la protección que utilicemos, pueden llegar a ser muy buenos aliados; pero también muy malos contrincantes, si no hacemos lo que debemos.

¿Cómo debemos tomar el sol? Algunos consejos

Es importante que, cuando nos vayamos a poner al sol, tengamos en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • No echarnos productos que contengan perfumes o alcohol, pues podría provocarnos manchas más oscuras en la epidermis.
  • Por lo tanto, la piel estará hidratada, limpia y no habremos utilizado nada de maquillaje.
  • Cuando se trata de los más pequeños de la casa, utilizaremos protección solar con un factor 30 o mayor.
  • Cuidado si tienes demasiados lunares. Consulta con el dermatólogo si es éste tu caso (o el de tus hijos).
  • Es importante que nos echemos el protector solar media hora antes de ponernos al sol.
  • Debemos tener cuidado si estamos tomando anti conceptivos o anti inflamatorios, pues este tipo de medicamentos podrían aumentar la sensibilidad de nuestra piel al sol.

Por otro lado, durante la exposición al sol, debemos tener en cuenta que:

  • Las horas centrales del día (especialmente el tramo que va de las once de la mañana a las cuatro de la tarde) las evitaremos al máximo.
  • Debemos utilizar gafas de sol homologadas con certificación europea.
  • Si nos hemos metido al agua o hemos sudado demasiado, debemos volver a echarnos protección por todo el cuerpo.
  • Es recomendable tomar el sol aumentando progresivamente el tiempo: 5 minutos, 10, 15… pero siempre sin sobrepasar la media hora.
  • Extremaremos las precauciones al tomar el sol en el embarazo: podrían salirnos manchas solares en la cara (llamadas científicamente “cloasma”) y son de las que no remiten tras el embarazo.

Cuando, después de broncearnos un poquito, llegamos a casa (o al hotel, o al apartamento) debemos:

  • Tener cuidado con el uso de cualquier jabón o gel, pues nuestra piel se ha visto deteriorada por su exposición al sol: se torna más seca y, por lo tanto, más rugosa.
  • Aplicarnos un after sun mejor que cualquier otra crema hidratante. Algunos after sun incluso prolongan el bronceado.
  • Es importante que también cuidemos nuestra alimentación: no os contamos nada que ya sepáis si os decimos que nutráis vuestro organismo con frutas, verduras y cereales. En definitiva, fibra y antioxidantes que contribuyan al mantenimiento de una piel sana e hidratada.

¿Y si tengo alergia a cualquier protector solar?

Si sufres de alergias a la mayoría de los productos para el sol que puedes encontrar en el mercado, puedes probar protectores específicos para pieles sensibles. ¡Tú también puedes tomar el sol ahora que llega el verano!

A continuación te recomendamos un vídeo en el que nos explican de forma muy amena cómo afecta (y se manifiesta) el cáncer de piel (o melanoma) en el resto de nuestras partes del cuerpo; qué es necesario para tratarlo; cómo identificarlo; y nos invita a todos a visitar, de vez en cuando, a nuestro dermatólogo.

¡Te invitamos a verlo!

¿Qué beneficios notas en tu salud cuando tomas el sol? ¿Tomas las medidas correspondientes antes, durante y después de la exposición solar? ¿Qué protector solar utilizas tú? Cuéntanos tus experiencias en los Comentarios, y si te ha servido, ¡comparte!

Deja un comentario

¡Recibe las últimas ofertas!

Suscríbete de forma gratuita y recibe las últimas promociones de Farmarapid

(esta opción solo te aparecerá una vez)