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Adelgazar rápido: rompiendo algunos mitos

Cuando queremos hacer un cambio en nuestra alimentación para bajar de peso, y tenemos todo el tiempo del mundo, nos es un poco indiferente el hecho de adelgazar más rápido o el hacerlo poco a poco.

Sin embargo, ¡horror!, se acerca esa boda esperada, y resulta que no hemos hecho las cosas bien: puede que entremos en el vestido que nos compramos hace unas semanas, justo cuando nos propusimos que nos cortaríamos un poquito con la comida, pero no. Entramos en el vestido, pero no vamos cómodos. Nos queda un poco ceñido pero… qué diantres, no solo queremos que nos quede bien el traje o vestido, ¡queremos estar estupend@s!

En la parafarmacia podemos encontrar varios métodos y dietas de adelgazamiento rápido, pero éstas funcionan mejor si tenemos la suficiente voluntad de seguirla durante los días estimados (que suelen coincidir con los días previos al evento al que queremos asistir). Aun funcionando, a la larga no son tan beneficiosas como una alimentación sana y equilibrada, y el ejercicio regular.

En el portal Mejor con Salud ya rompieron sus mitos acerca de bajar de peso. Hoy hemos querido desmontar algunos otros acerca de la pérdida de peso rápida en concreto. ¿Te quedas a descubrirlos?


Alimentos que engordan vs. Alimentos que no engordan

No, no vamos a acudir a la típica broma de “la comida no engorda… engorda el que se la come”. Seamos serios. No existen alimentos que engorden y alimentos que no engorden. Todo suma si no lo ingerimos de manera inteligente.

Nuestro cuerpo, además de vitaminas y nutrientes, necesita un mínimo de hidratos de carbono y de proteínas. Y, casualmente, éstos los encontramos en alimentos como la pasta, el pan y el arroz, y en carnes, huevos y pescados. Casualmente, en todos esos alimentos que (dicen que) engordan.

Es por ello que cuando estamos a dieta, además de que no se recomienda restringir las necesidades alimenticias de nuestro organismo porque un plan de régimen rápido lo diga, debemos controlar más las cantidades de lo que comemos. Es bueno comer un día pasta, y cenar ese mismo día un huevo cocido, por ejemplo. Lo que no podemos hacer es comer dos platos colmados de pasta o arroz y, por la noche, dos huevos fritos bien pringados de pan.

Cenar solo fruta o, directamente, no cenar nada

Que las cenas tengan que ser más ligeras no quiere decir que debas comer solo frutas y verduras o que, directamente, no debas cenar.

Las proteínas (pescado, carnes, huevos) son necesarias también por la noche, al igual que los carbohidratos (patatas, arroz, pan). Otra cosa es que estos, en la cena, vayan en cantidades algo menores que cuando comimos a medio día.

¿Qué ocurre cuando hacemos cenas tan ligeras (frutas y verduras, solamente)? Que nuestro organismo demanda más, genera hambre, y acabamos atracando la nevera a medianoche o al día siguiente por la mañana. Está bien desayunar fuerte, pero no hay que pasarse. Te lo contamos en el siguiente punto.

Desayunar (muy) fuerte para no tener hambre el resto del día

Muy falso. El desayuno debe ser nutritivo: lo ideal es que dentro de un número de calorías razonable (entre 300 y 400 aproximadamente) consumamos alimentos beneficiosos para nuestro organismo y que nos aporten la energía que necesitamos hasta al menos media mañana, momento del día en que podemos tomar un tentempié sano (un puñado de frutos secos, frutas).

Si, por el contrario, ingerimos en el desayuno alimentos con alto contenido en grasas y que aportan más cosas negativas que positivas a nuestro organismo, éste creará una expectativa alta de calorías, y ésta será la que el cuerpo necesite a lo largo del día. Dicho de otra manera, cuanto más le des al cuerpo en el desayuno, más querrá éste ingerir el resto de la jornada.

Y después… seguiré con esta dieta

Cuánto daño han hecho los falsos propósitos después de conseguir nuestros objetivos el mismo día del evento al que queremos asistir como un pincel.

Cuando perdemos peso rápido y queremos mantenerlo después de la boda, comunión, o cual sea la celebración a la que vamos, resulta muy sencillo volver a coger peso. ¿Por qué ocurre esto? Generalmente, las dietas rápidas suelen basarse en la ingesta de solo determinados alimentos, lo que a la larga podría generar carencias en nuestro organismo, así como la ansiedad de comer todo aquello de que nos privamos días atrás.

¿De verdad merece la pena?

¿Qué sería lo ideal?

Lo ideal, como ya hemos comentado líneas más arriba, sería ingerir todo tipo de alimentos, pero siempre en cantidades sensatas. Esto nos permitirá adelgazar poco a poco. Porque lo ideal es perder peso progresivamente, para que al cuerpo le dé tiempo a acostumbrarse de manera paulatina a una nueva rutina de alimentación.

De alimentación… y de ejercicio. Porque hacer ejercicio también es importante. Dicen que la operación bikini se empieza el invierno anterior, y qué gran verdad es ésta. Un plan de entrenamiento que incluya actividades cardiovasculares o de resistencia (bici, correr, nadar, bailar) y de tonificación (pesas, máquinas de fitness con pesos bajos) puede ayudarnos a perder peso de una manera lenta, pero también segura y duradera.

Darnos un pequeño capricho o dos a la semana no nos hará fastidiar nuestro plan de pérdida de peso.

¿Has empezado ya a adelgazar? ¿Cuál ha sido tu experiencia bajando de peso rápidamente? ¿Conocías alguno de estos mitos? Cuéntanoslo y comparte el post si te ha sido de utilidad.

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